Eje Temático: Homosexualidad

Homosexualidad

Por Manuel Montalbán Peregrín.

Quizá deberíamos haber designado este eje en plural: homosexualidades. Los dos casos princeps en los que Freud hace referencia a la atracción homosexual hacia una mujer ilustran unas coordenadas subjetivas diversas que corresponden a dos posiciones muy diferentes [1].

El interés de Dora por la Señora K, mujer madura amiga de la familia y amante de su padre, apunta al enigma de la feminidad y la pregunta por la Otra mujer. El vínculo a los hombres en general, y a su propio padre y el Sr. K, está sustentado en una identificación al amor y el deseo de éstos por esa mujer, lo que le permite cierto acceso a una feminidad idealizada.

En el caso de la llamada “joven homosexual” no podemos verificar, sin embargo, una identificación masculinizada como modo de acceso a la mujer idealizada. La mujer en cuestión es una baronesa, objeto de escándalo entre la buena sociedad vienesa de la época. Esta joven representa más bien un antecedente de cierto activismo lésbico. Se trata de una posición de rechazo y desafío al padre, encarnando cuál es la “verdadera” forma de amar y desear, lo que la conducirá hasta el pasaje al acto suicida ante la mirada indignada del padre, su huida momentánea y el rechazo consecuente de la mujer amada.

Son, además, dos casos “fallidos” para el incipiente psicoanálisis, aunque no por ello menos instructivos. Dora decide cortar la relación terapéutica, con la consiguiente perplejidad de Freud. Respecto a la joven homosexual, y teniendo presente cierta duda diagnóstica inicial que aleja la estructura histérica, el padre del psicoanálisis decide no tomarla como paciente.

El propio Freud reconocerá, años después, que ante la evidencia de la corriente inconsciente homosexual de muchos casos, sobre todo en relación a pacientes mujeres, se sintió atascado y confundido. Asumirá también que su aproximación a lo femenino, a pesar de convertir la pregunta “¿qué quiere la mujer?” en punto vivo del desarrollo del psicoanálisis, es incompleta y fragmentaria, deudora, podríamos decir, de la primacía de la Ley del Padre.

En la década de 1930, Helen Deutsch retoma el marco edípico para distinguir dos modalidades dentro de la homosexualidad femenina. Una, en la que la veda del padre se resuelve por identificación con él, y una huida correlativa del hombre, y de la “pasividad masoquista” asociada, reprimiendo la propia feminidad. Un segundo tipo de homosexualidad femenina estaría sustentada en la reproducción de la relación pre-edípica madre-hija, no tanto por fijación a la madre como objeto primario, sino como complejo proceso de retorno frente a la renuncia al padre. Ernest Jones, también distingue dos tipos de homosexualidad femenina. Las que preservan el interés por los hombres, pero se esfuerzan en ser aceptadas bajo el paradigma de la igualdad. Y aquellas otras a las que no interesan los hombres, y su libido se dirige hacia mujeres consideradas “femeninas”, abandonando el objeto y reemplazándolo por una identificación. Aquí la identificación con el padre se entiende común en todas las formas de homosexualidad, cuya función sería mantener reprimidos los deseos femeninos [2].

Lacan recoge el guante del más allá del Edipo y relanza algunos matices clínicos y teóricos del propio Freud que no fueron desarrollados, hasta entonces, en todas sus implicaciones. La concepción lacaniana del desvanecimiento, y consecuente pluralización, de los nombres del padre característica del discurso contemporáneo, sustentado en la ciencia y sus aplicaciones que afectan directamente lo real, facilita esta operación.

A partir de las fórmulas de la sexuación en su última enseñanza, Lacan distingue decididamente entre la elección sexuada singular de los sujetos deseantes y el sexo biológico, el género o, incluso, la elección de objeto amoroso. Acuña el neologismo hommosexuado para referirse al que se posiciona del lado masculino, al que se sitúa en la lógica del para-todos de la lógica fálica, sea hombre o mujer. En lo hommo no se trata por tanto de elegir al mismo sexo sino de “paratodear”. La posición heterosexual la reserva, por contra, a quien ama a las mujeres, cualquiera que sea su propio sexo. Amar, no simplemente estar prometido(a) a ellas por una relación que no hay.

Esto conlleva importantes consecuencias para la función de la homosexualidad femenina en la clínica contemporánea. El signo de los tiempos ha moldeado la construcción social del lesbianismo como algo, en cierta medida, secundario al auge y la visibilidad del colectivo gay, y menos amenazante para el orden establecido. El psicoanálisis lacaniano ha colaborado en su normalización como una de las salidas para la feminidad ante las dificultades de la sexualidad humana. El diálogo, no siempre fluido, con la teoría queer da testimonio de ello, sobre todo en la deconstrucción de los géneros a partir de la sexuación. Pero, a pesar de las opciones de identificación que la asociación colectiva puede facilitar, la presentación actual de la elección homosexual entre mujeres evidencia nuevamente que no se trata de una estructura subjetiva homogénea. Podemos estar ante la respuesta como síntoma a la pregunta por la falta del Otro, colocando a La Mujer en el lugar dejado vacante en el declive del Padre. O facilitar la aprehensión de sí misma como mujer, a(mis)marse, a través de la identificación con una semejante. El carácter imaginario o simbólico de esta identificación aclarará el diagnóstico diferencial, si la mujer decide esperar algo de un análisis. Lacan enfatiza que la mujer homosexual no renuncia del todo a su sexo, pues se dirige a la feminidad como partenaire posible, lo que revela algo del deseo ligado a la Otra mujer, “Otra para sí misma”, como objeto [3], pero también remite a la pregunta por el no-todo fálico.

Mujeres homosexuales, un interrogante, redoblado, para el psicoanálisis.

 

  1. Brousse, M.H. (2014) La homosexualidad femenina en plural, o cuando las histéricas prescinden de sus hombres de paja. Bitácora Lacaniana, 3.
  2. Tendlarz, S.E. (2006) Cosas de mujeres, La mujer de mi vida, octubre, 4, 37.
  3. Bassols, M. (2015) Homosexualidad y transexualismo. Contribución para la Conversación Clínica del Instituto del Campo Freudiano “Homosexuales en análisis”.